Tributo a la belleza

Casi tan antiguas como el conocimiento humano, las joyas siempre han formado parte de nuestra vida y culturas.

En todas las civilizaciones, de una forma u otra las joyas han formado parte de nuestra cultura, ya sea como adorno, rango oficial, signo de posición social o símbolo de creencia religiosa.

Se han utilizado todo tipo de materiales, pero los que nos sirven de referencia en la actualidad son los metales nobles como el platino, oro y plata, la gran variedad de piedras preciosas y semi-preciosas, perlas, esmaltes, etc.

Al margen de los criterios científicos, a estas piedras se les atribuyen propiedades extraordinarias. Un ejemplo: la amatista ayuda a establecer paz y armonía, el granate se conoce como la piedra del deseo y la pasión, la esmeralda se utiliza para atraer el dinero, etc.

Pero si debemos destacar una de entre ellas esta es el diamante. Carbono, simplemente carbono puro compone esta gema que tiene un índice de 10 en la escala de dureza de Mohs (de 1 a 10). Su alta refracción lumínica crea una falsa percepción de brillo que tanto apreciamos. En función de sus diferentes tallas podemos lugar otros tantos efectos de ‘brillo’ aunque la mas utilizada es la talla ‘brillante’, de forma ‘redondeada’, con 57/58 facetas.

Las características que determinan la calidad y por tanto el valor final del diamante obtenido son el peso, la pureza, el color y la talla. Por su denominación en ingles estas cuatro características se conocen como las ‘4 Cs’: ‘Carat / Quilate’ para el peso, ‘Clarity’ pureza, ‘Colour’ color y ‘Cut‘ para la talla.

El quilate métrico es la unidad de peso específica para las gemas y equivale a 200mg. Su pureza se basa en un único principio: que su composición química sea exclusivamente carbono cristalizado. El diamante suele carecer de grandes defectos internos pero con una lupa de 10 aumentos (y un experto detrás de ella) se puede apreciar el número de inclusiones internas y externas para su clasificación en una tabla de diez categorías.

Aunque normalmente es incoloro, el diamante también debe clasificarse por su grado de pureza incolora ya que suelen aparecer matices amarillentos o marrones por la presencia de impurezas. Es muy apreciado el diamante puro incoloro pero también los llamados ‘diamantes fantasía’ en colores intensos como el verde, amarillo, azul o rosa que pueden alcanzar precios mucho mas altos.

El diamante más grande encontrado hasta el momento, bautizado como Cullinan, pesaba en bruto (sin tallar) 3.106 quilates, es decir 680 gramos, y fue localizado en la mina Premier en Sudáfrica en 1905. Fue regalado al Rey Eduardo VII de Inglaterra en 1907 por su 66 cumpleaños. A pesar de su absoluta pureza, el diamante tenía una mancha negra y por ello fue cortado. Las nueve gemas principales forman parte de la Corona de Inglaterra.

Pero las gemas sin los metales nobles (también llamados ‘preciosos’) no servirían de mucho. A estos metales (solos o combinados) se les da forma para crear las joyas y también (en gran parte de los casos) se utilizan para engarzar las gemas y de alguna forma ‘vestirlas’.

Tenemos como metales nobles los que son químicamente muy poco activos frente a la corrosión atmosférica. Los más conocidos y utilizados en joyería son el oro, platino y plata pero también son metales nobles el cobre (utilizado para la creación de joyas en la edad media), mercurio, iridio, rodio y el paladio.

Sin duda el oro es el más utilizado por su color amarillo metálico único (y su combinación con otros metales para crear el oro rosa, rojo, etc.) pero los fabricante siempre están sujetos a las tendencias que la moda les marca.

Además de los metales nobles y las gemas existen un a gran variedad de técnicas para la creación de objetos bellos y joyas. El esmaltado es una de ellas y consiste en la aplicación de una pasta vítrea (mezcla de sílice, sosa o potasio y plomo) que se funde por acción del calor para recubrir todo tipo de objetos. La técnica del esmaltado se utiliza desde el siglo XIII A.C. por la cultura micénica y de Creta.

También son utilizados muchos otros materiales (naturales) para la creación de joyas como las perlas, nácar, coral, el ámbar, huesos, etc.

El valor intrínseco de una joya por supuesto radica fundamentalmente en el material empleado en su creación, pero también debemos considerar su diseño y fabricación.

No es lo mismo un diseño exclusivo que uno de serie, y de la misma forma debemos valorar la fabricación artesanal. Estos parámetros harán que su valor final aumente especialmente.

En la mayor parte de los casos la joya sigue los criterios de la moda para crear un tandem perfecto como complemento de esta. Su diseño y materiales empleados son fundamentales a la hora de combinarla en un determinado entorno o atuendo.

En definitiva, cada cultura valora la joya de una forma diferente pero todas coinciden en su alto valor simbólico y su singular belleza.

José Luis Alvira

Noviembre de 2004

About Jose Luis Alvira

Consultor Alta Relojería

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