Fondation Qualité Fleurier, Presentación Sep-2004

  

        Una de las comunas del cantón suizo de Neuchâtel, en el distrito de Val-de-Travers, se llama Fleurier, tomando el nombre de una pequeña ciudad a más de 1.100m de altitud y de apenas 3.700 habitantes.

Hasta el siglo XVII Fleurier era una ciudad esencialmente agrícola pero el poco terreno disponible y de baja calidad no permitió que se desarrollara más la agricultura.

Los campesinos empezaron a compaginar sus trabajos agrícolas con los de otro tipo como la confección de tela de cáñamo y lino hasta que en el siglo XIX se desarrolló mucho una industria relojera que fue introducida en ciudad por David Jean-Jacques Henry Vaucher discípulo de Daniel Jeanrichard hacia 1730.

Eran los comienzos de una gloriosa tradición relojera que tuvo como máximo representante a Edouard Bovet, llamado Bovet de China por la exportación de esta industria en Asia, estableciéndose en China en 1818.

Ya en 1840 la firma la industria relojera de la firma Bovet empleaba a 175 personas, más del 15% de la población total de la ciudad. También Vaucher hermanos y Dimier hermanos se especialización en la fabricación de relojes chinos. 

En 1851 se abre la primera escuela de relojería para poder atender las necesidades de formación para una creciente demanda de personal cualificado. En 1890 ya existen en funcionamiento una treintena de firmas de relojería que exportan además de China a Egipto, Turquía, Estados Unidos, Inglaterra, España y Francia.

En la actualidad las cuatro firmas de relojería de la ciudad: Bovet Fleurier, Chopard, Parmigiani Fleurier y Vaucher manufacture Fleurier representan la mayor parte de la industria relojera de la ciudad.

En junio de 2001 estas cuatro empresas deciden crear la ‘Fondation Qualité Fleurier’. Jean-Patrice Hofner, abogado y notario de la vecina localidad de Môitiers, preside esta fundación que tiene como gran objetivo proponer el establecimiento de nuevos criterios técnicos y estéticos para la certificación  de relojes acabados.

Este pasado 27 de septiembre hemos asistido a su presentación oficial. Con todo detalle hemos podido comprobar la solvencia de un proyecto ambicioso y de sólidas raíces. A través de las diversas exposiciones técnicas realizadas y las visitas a las manufacturas, hemos podido constatar la seriedad y solidez del proyecto.

Con una estructura autónoma e independiente la fundación está legitimada por el soporte del poder público local: la Confederación Helvética, el estado de Neuchâtel, la comuna de Fleurier, la Asociación de Val-de-Travers y la Fondation Philipper Jéquier.

 

 Abierta a todos los fabricantes de alta relojería mecánica, tanto suizos como europeos (previo pago de 10.000CHF al año y 45CHF por reloj certificado), el certificado reúne todo un conjunto de exigencias técnicas y estéticas para asegurar al cliente final una precisión excelente, una solidez y durabilidad probadas, así como una calidad de acabado exclusivo. Aunque no por el momento, la certificación no descarta ofrecerse también a los relojes de cuarzo a medio plazo.

 

 

 

 

Al contrario que el Punzón de Ginebra que exige la producción local, este certificado abre sus puertas al mercado nacional y europeo.

Por ello la fundación tiene como misión establecer los criterios de calidad técnica y estética para la construcción relojera, otorgar la prueba de calidad en forma de certificado escrito y de logo sobre el reloj y contribuir a la formación en alta relojería.

 

 

 

El procedimiento de obtención de la certificación consta de cuatro grandes condiciones:

 

·         El movimiento debe responder a una calidad de acabado estético exclusivo.

Los principales elementos del movimiento, como platina, puentes, barrilete, rotor, ruedas, etc. debe ser objeto de un detallado examen visual a 30cm. y al microscopio.

Desde el punto de vista estrictamente estético el movimiento no debe, por ejemplo disponer de ningún ángulo vivo bruto y las partes vistas deben ser pulidas. Las cabezas de los tornillos deben ser planas y pulidas sobre la ranura y contorno.

 

·         Debe ser certificado COSC

Todos los movimientos deben disponer la certificación de ‘cronometro’, es decir, su regularidad de su marcha ha debido ser certificada por la oficina de ‘Contrôle Officiel Suisse des Chronomètres’, fundada en 1973. Desde sus laboratorios (tres en la actualidad, en Bienne, Ginebra y Le Locle) el COSC entrega más de un millón de certificados al año. Aunque pueda parecer una cifra muy alta, esta solo representa el 3% de la producción relojera suiza.

 

·         Y además debe haber pasado con éxito el test ‘Chronofiable’

Todo un conjunto de pruebas de estanqueidad, choque (salvo para relojes complicados), campos magnéticos, envejecimiento, tracción-presión sobre la tija, sobre los pulsadores, etc. que certifican la fiabilidad de un reloj sobre sus puntos mas débiles. Este test se realiza solo a una parte de la producción del modelo (depende de las unidades por serie).

  

·         La marcha del reloj debe ser testada por la maquina ‘Fleuritest’

Aunque el reloj en cuestión ha logrado llegar hasta aquí aun le queda la ultima prueba. Esta vez se trata de medir su regularidad de marcha durante 24 horas en las mismas condiciones que las de su uso en poder del cliente. Para ello es preciso similar los movimientos de un hombre o una mujer en cada una de sus actividades cotidianas. Una nueva y compleja maquina, inventada para la fundación, somete al reloj acabado a una reproducción exacta de las actividades preprogramadas por el sistema informático que la controla. El sistema informativo puede por ejemplo captar a través de cámaras numéricas, los movimientos de una persona en una sesión de fitness para posteriormente reproducirlos con el reloj. La precisión del reloj debe mantenerse entre 0 y +5 segundos.

 

Comprometida tarea para un proyecto que nace con la ilusión de los proyectos nuevos pero que debe demostrar a la industria relojera suiza y europea su rentabilidad comercial.

Hemos creído interesante además recoger la opinión el sector.

Jean-Daniel Pasche, director de la Federación Relojera Suiza, afirma que “esta nueva certificación no provoca ningún problema si las diferentes normas tienen su propia especificación”. Según el, la dificultad  “es comunicar este mensaje y que los consumidores comprendan lo que el certificado comprende. Su éxito depende también de su grado de difusión”.   

Para una manufactura como Audemars Piguet “una acumulación de certificados puede desorientar al futuro consumidor y además esta nueva certificación puede sembrar la confusión entre el público y crear una cierta dispersión. Nosotros disponemos de criterios de alta relojería a los que nuestras creaciones deben corresponder. Se trata por tanto de una certificación interna”.

 

Como colofón a este trabajo les ofrecemos la opinión de las firmas fundadoras respecto de una misma pregunta:

 

n Al margen de la probada utilidad práctica de esta nueva norma de calidad, ¿Cree usted que el aficionado y coleccionista de alta relojería será capaz de apreciarla frente a otro tipo de valores (como la manufactura) y normas (como el COSC y el punzón de Ginebra)?

 

Respuesta del especialista de Chopard

Como usted sabe, es definir resumir las ventajas de la certificación porque se trata de la suma de varios test Chronofiable, del acabado de los componentes (como el Punzón de Ginebra, pero sin definir el lugar de producción), el COSC y sobretodo, y se trata del punto central, de un control del reloj acabado.

Este control se realiza con el reloj acabado y ningún retoque puede ser aportado posteriormente. Simula la actividad de una persona estándar sobre la máquina Fleuritest dotada de un sistema de medida por cámara para leer la hora sobre la esfera definitiva.

En resumen, se ha reunido lo mejor de lo que ya había y hemos añadido un test final orientado al portador. El cliente deberá estar satisfecho en términos de fiabilidad, acabado y precisión del producto.

 

Respuesta del director general de Bovet Fleurier, el Sr. Pascal Raffy

Como preámbulo me parece primordial diferenciar los criterios inherentes a los test en cuestión, el COSC, el Chronofiable, el Punzón de Ginebra y el test FQF como valores diferenciadores para un amante de la alta relojería entre la firma relojera y la manufactura.

Para el experto y/o coleccionista pueda de alta relojería pueda apreciar el alto nivel de exigencias de calidad que requiere la certificación FQF, nos será muy útil este pequeño recordatorio:

o   Disponer de una manufactura no presupone una garantía de maestría ni de perpetuidad de la calidad. Se trata más bien de una herramienta de producción apreciable pero que según su utilización y el grado de exigencias técnicas y cualitativas que se le asignan a través de su seguimiento, puede ser o no una prueba de calidad garantizada. No todas las manufacturas hacen pasar a sus movimientos test como el COSC, el Chronofiable o el Punzón de Ginebra.

o   El punzón de Ginebra se basa en el control de la correcta concepción del movimiento, la calidad de sus componentes y en definitiva que su correcto ensamblaje sea realizado en Ginebra. Ni el COSC ni en test Chronofiable son necesarios para la obtención de este punzón.

 

Por ello y a fin de permitir su mejor apreciación la certificación FQF representa en nuestro sector  de la alta relojería certificada un aporte cualitativo tremendamente apreciable. Es necesario que los sean certificados COSC, que hallan superado le test Chronofiable, logrado un nivel de acabado técnico y estético excelentes y que el reloj terminado halla superado con éxito las 24 horas de exigencias de la maquina Fleuritest. Estos cuatro criterios no se encuentran reunidos en ninguna otra norma. Esto nos diferencia con la certificación FQF.

En definitiva, como amante de la alta relojería que yo soy, como también ustedes, lectores de esta revista, poseer un reloj compuesto de hasta varios centenares de piezas con un ensamblaje tan pequeño y que gracias a la maquina Fleuritest ha pasado con éxito la reproducción de los eventos de un ser humano durante 24 horas con todos los contratiempos y gestos violentos que realizamos inconscientemente pero manteniendo una precisión entre 0 y 5 segundos diarios, es una exigencia legitima suplementaria de calidad contrastada. Esta certificación está perfectamente adecuada a la exigencia relojera que BOVET defiende desde hace 180 años. Compendio de detalles y de calidad indisociables del buen gusto.

 

Respuesta del Sr. Michel Parmigiani de la manufactura Parmigiani Fleurier.

Con esta nueva certificación ‘Qualité Fleurier’, es la primera vez que se puede aplicar a un reloj en su caja, terminado. Esta es la gran diferencia en relación a otras certificaciones existentes. Sobretodo esta certificación ha sido estudiada para que el cliente final pueda tenga la seguridad de poseer entre sus manos un reloj de una calidad muy alta, determinada por los criterios técnicos y estéticos precisos. Pero ha sido creado principalmente para acercarse al sector de la relojería profesional y de esta forma concienciar a las diferentes disciplinas de profesionales de la relojería, fabricantes industriales, mayoristas y distribuidores que la calidad debe ser mantenida a un alto nivel y no debe en ningún caso debe derivar hacia un detrimento de esta.

Es una especie de patrón de referencia compuesto de criterios muy severos (COSC, Chronofiable, acabados estéticos y técnicos, Fleuritest) permitiendo garantizar una excelente calidad para el consumidor. Esto quiere decir que el coleccionista sabrá apreciarlo como un certificado suplementario colocado sobre su reloj.

 

  

Fondation Qualité Fleurier

Contact: Mr. Jean-Patrice Hofner

Rue du Temple 8 – CH-2114 Fleurier, SUIZA

Tél. + 41 32 861 47 00 – Fax + 41 32 861 47 01

site : www.fqf.ch

e-mail : info@fqf.ch

 

  

 

José Luis Alvira

Noviembre de 2004

Publicado en Relojes&Estilográficas en Enero-2005

Prohibida su reproducción total o parcial sin el consentimiento del autor.

About Jose Luis Alvira

Consultor Alta Relojería

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