Baselworld 2016

Baselworld 2016

Punto de inflexión en el panorama relojero

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Baselworld 2016

Una edición más de la célebre y más multitudinaria de las concentraciones profesionales del sector, Baselworld.

Todo parece más o menos igual… cuando uno llega tras muchos años de visitarla tiene la sensación de repetir un acto rutinario pero que por el contrario tiene siempre la satisfacción profesional pero también personal de seguir estando allí un año más.

Todo parece más o menos igual… la misma sensación… encontrarnos las mismas marcas en los mismos stands con las mismas presentaciones. Solo es una sensación momentánea ya que a medida que profundizamos un poco nos vamos encontrando con la síntesis de cada marca, su colección creada cada año más a medida del cliente y en definitiva su estrategia para una nueva campaña que mantenga despierta a esa clientela tan buscada.

Todo parece más o menos igual…nada más lejos de la realidad. Se palpa inquietud en las marcas, ansia por lograr un producto que les haga salir del letargo de estos años pasados, años de incertidumbre económica y social.

La práctica totalidad de las marcas presentes (unas 1.500 en esta edición) han creado soluciones para poder mantener una producción (las exportaciones suizas han decrecido en un 3,3% en 2015 respecto del año anterior) que hasta hace pocos años si no se vendía en un mercado podía venderse en otro pero eso ahora ya no es posible ya que todos están prácticamente saturados. Hong Kong que era el paradigma del modelo de ventas ya no mantiene esta posición.

Esta situación me recuerda la que sufrimos en España con la burbuja inmobiliaria; la sobre-producción produjo una saturación del mercado tan grande que han hecho falta diez años para que el mercado absorba esa saturación y vuelva a generar demanda.

El precio es muy alto ya que la empresa implicada debe adaptar su producción y mantenerse allí hasta que el mercado genere confianza y el cliente vuelva a comprar.

Pienso que en nuestro sector en dos o tres años llegaremos a este punto en el que el mercado haya absorbido esta sobre-producción y vuelva a generar demanda.

A pesar de todo ello, el sector resiste y se prepara para tomar posición en un mercado cada vez más dinámico y competitivo. Por ello todos hablamos de “cambio”, de punto de inflexión, para definir la coyuntura en este 2016. Un año de nuevas estrategias: nuevas estrategias comerciales frente a la representación y distribución de la marca, nuevas estrategias de marketing que tiene sus fórmulas habituales agotadas, nuevas estrategias frente a Internet y su accesibilidad de compra global, en definitiva un cambio necesario que hace años que el mercado demanda.

Parece que por fin las marcas han querido adaptarse a la demanda del punto de venta creando relojes según sus indicaciones y sobretodo que puedan venderse en el mercado local. En general no se puede depender tanto del turista.

Hemos visto también más espacios vacíos y marcas presentes en los Hoteles cercanos al recinto ferial que no pueden seguir pagando lo que les pide la organización.

Hemos visto el stand de Tag Heuer en ebullición con la presentación de sus productos conectados. Digo “productos” porque pienso que seguir utilizando la palabra reloj para este tipo de instrumentos no es la más acertado. Menos todavía para esa multitud de dispositivos que ya existen en el mercado, amén del iWatch. Es necesario un nuevo término… urgente.

Patek Philippe ha criticado duramente la presentación por parte de Tag Heuer de su tourbillon de 15.000 CHF diciendo que quiere matar la calidad suiza… No estoy de acuerdo. En primer lugar Patek Philippe no es quien para decirle a Tag Heuer lo que debe hacer en su nueva concepción del lujo accesible contra el antiguo lujo inaccesible y en segundo lugar porque, a pesar de que los criterios de alta relojería suiza están absolutamente obsoletos, lo que es cierto es que la exclusividad de firmas como Patek Philippe y otras en la producción de relojes manufacturados todavia sirva para mantener fiel a una clientela cada vez más escasa.

Por todos es sabido que a partir del momento en que Jean-Claude Biver (ahora responsable de la división de relojes del grupo LVMH y CEO de Tag Heuer) toma las riendas de una marca es capaz de lanzarla a otra órbita mucho más dinámica, competitiva, agresiva…

Y esto es porque este gran visionario crea productos que el mercado demanda y no al revés.

En resumen, un certamen de visita obligada por el que se calcula que este año hemos pasado unas 145.000 personas de todo el mundo (más de 100 nacionalidades), y que resiste porque el sector resiste a pesar de una coyuntura socio-económica difícil y de incierta recuperación. Algunos definen la situación como de crisis de confianza y no crisis económica…tienen parte de razón.

Auguramos que para la próxima edición tendremos en el certamen más cambios: marcas que quieren estar el el SIHH (Salon International de la Haute Horlogerie de Ginebra), otras que lo dejaran porque quieren cambiar de estrategia, otras que cambiarán su localización o su formato dentro del certamen y otras que simplemente no podrán seguir pagando lo que cuesta estar allí.

Hasta una próxima ocasión,

About Jose Luis Alvira

Consultor Alta Relojería

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